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Santiago Caputo en el ojo de la tormenta por el escándalo Kueider

El estratega de Milei enfrenta una crisis tras el arresto del senador aliado, clave en el armado oficialista, mientras intenta sin éxito desviar la atención mediática del caso que sacude al gobierno.

Santiago Caputo en el ojo de la tormenta por el escándalo Kueider

El estratega de Milei enfrenta una crisis tras el arresto del senador aliado, clave en el armado oficialista, mientras intenta sin éxito desviar la atención mediática del caso que sacude al gobierno.

El caso del senador Kueider, detenido en Paraguay con más de 200.000 dólares sin declarar, desató una tormenta política que pone en jaque al gobierno y al principal estratega de Javier Milei, Santiago Caputo. La polémica, que sigue ocupando las primeras planas de los medios, afecta gravemente la imagen del oficialismo a pocos días de cumplir su primer año de gestión y agudiza los cuestionamientos hacia la coalición libertaria.

Una tormenta política sin salida clara

El escándalo no solo involucra al senador aliado, sino que golpea directamente a Caputo, responsable de articular el apoyo de Kueider en el Senado para aprobar la controvertida Ley Bases, en medio de sospechas de sobornos millonarios en dólares. Según fuentes cercanas al gobierno, Caputo enfrenta una creciente presión por su incapacidad de desviar la atención mediática del caso. "Está desesperado por sacar el tema de la agenda, pero no encuentra cómo", reveló un dirigente cercano a la Casa Rosada.

El impacto del caso se suma a la polémica por el rechazo de Milei al proyecto Ficha Limpia en el Congreso, que debilitó su discurso contra "la casta" política y generó críticas tanto dentro como fuera de su espacio.

Un aliado clave y un dilema político

Kueider fue pieza fundamental para el oficialismo, primero al negociar el reparto de comisiones en el Senado y luego con su voto decisivo para la Ley Bases. Como recompensa, obtuvo cargos estratégicos en la represa de Salto Grande y casi logra presidir la comisión bicameral que supervisa los servicios de inteligencia. Sin embargo, su detención deja al gobierno en una encrucijada: defenderlo sería políticamente tóxico, pero permitir su expulsión implicaría ceder una banca clave a la camporista Stefanía Cora, fortaleciendo al bloque opositor.

De perder a Kueider, el interbloque de José Mayans y Juliana di Tullio alcanzaría 34 bancas en el Senado, lo que complicaría enormemente las negociaciones legislativas del oficialismo.

Intentos fallidos de desviar la atención

En un esfuerzo por cambiar la narrativa, Caputo impulsó una serie de maniobras mediáticas, como propuestas extremas para expulsar a legisladores con causas judiciales, la cancelación de beneficios a jubilados y el despido de altos funcionarios. Sin embargo, estas estrategias no lograron eclipsar la magnitud del escándalo Kueider, que sigue dominando el debate público.

Mientras tanto, el caso sigue profundizando las grietas en la coalición libertaria y exponiendo las tensiones internas en el gobierno, dejando a Caputo en una posición cada vez más delicada.

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