Le robaron una escopeta a la Policía y ahora investigan qué pasó realmente
El hecho ocurrió el lunes por la noche y desató una investigación para determinar si hubo negligencia en la custodia del armamento.
Un insólito episodio tiene en alerta a la Policía de San Juan. Dos efectivos de la Subcomisaría Barrio Buenaventura Luna, en Rawson, fueron víctimas de un robo mientras se encontraban de servicio: un delincuente logró sustraer una escopeta policial que se encontraba en el patrullero que utilizaban.
Lo más llamativo del caso es que los uniformados no pueden precisar en qué momento desapareció el arma. La escopeta, una Remington 870 Tactical de uso reglamentario, estaba bajo su custodia y fue detectada como faltante recién alrededor de las 22 horas del lunes.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, los efectivos habían partido durante la tarde hacia el Instituto de Menores Nazario Benavídez, en Zonda, con el objetivo de trasladar a un adolescente. Al llegar al lugar, descendieron del móvil y permanecieron allí durante algunos minutos sin advertir ninguna situación extraña.
Posteriormente regresaron a la Subcomisaría Buenaventura Luna y dejaron el patrullero estacionado frente a la dependencia. Según indicaron, el vehículo quedó cerrado mientras ambos ingresaban a realizar tareas internas. Sin embargo, al volver al móvil cerca de las 22, descubrieron que la escopeta ya no estaba en el asiento trasero.
La desaparición del arma generó preocupación y malestar dentro de la fuerza. Fuentes policiales señalaron que las máximas autoridades consideran que pudo haber existido una grave negligencia en la custodia del armamento, ya que los dos efectivos eran los únicos responsables de su resguardo.
La investigación quedó en manos del fiscal Andrés Ghilardi, de la UFI Delitos contra la Propiedad, quien ordenó una serie de medidas para determinar qué ocurrió. Entre ellas, el análisis de cámaras de seguridad ubicadas en distintos sectores del Gran San Juan y Zonda, con el objetivo de reconstruir el recorrido del patrullero y establecer el momento exacto en que el arma fue sustraída.
Por el momento, los investigadores manejan dos hipótesis principales. La primera apunta a que el robo pudo haberse producido mientras el móvil permaneció estacionado en el Instituto Nazario Benavídez. La segunda sostiene que el delincuente habría actuado cuando el patrullero estaba frente a la propia dependencia policial.
Mientras avanza la causa, efectivos de distintas unidades buscan intensamente tanto la escopeta como al responsable del hecho, en un caso que ya es considerado uno de los más llamativos de los últimos tiempos dentro de la fuerza sanjuanina.