
Inflación y tasas bajas golpean al plazo fijo tradicional
Los rendimientos bancarios quedaron por debajo del aumento de precios y crece la búsqueda de cobertura.
La caída de las tasas de interés y una inflación que continúa por encima del rendimiento bancario están modificando el comportamiento de los ahorristas argentinos. En 2026, el plazo fijo tradicional dejó de ser una de las opciones preferidas para conservar el valor del dinero y cada vez más personas buscan alternativas vinculadas a la inflación, bonos o inversiones en dólares.
Según datos difundidos por especialistas del sector financiero, las tasas promedio de los plazos fijos minoristas rondan actualmente el 19% anual, con rendimientos mensuales cercanos al 1,6%. Sin embargo, la inflación mensual registrada en marzo fue del 3,4%, más del doble de lo que ofrece un depósito tradicional.
En este escenario, muchos ahorristas comenzaron a migrar hacia instrumentos que ajustan por inflación, como los plazos fijos UVA y los bonos CER, que buscan proteger el capital frente a la pérdida del poder adquisitivo. También creció el interés por inversiones atadas al dólar y estrategias financieras vinculadas al “carry trade”, aprovechando las diferencias entre tasas en pesos y la estabilidad cambiaria.
Los especialistas sostienen que el cambio refleja una transformación en el perfil del inversor argentino, que ya no deposita automáticamente sus ahorros en un plazo fijo tradicional como ocurría años atrás.
Al mismo tiempo, los depósitos en dólares muestran una tendencia de crecimiento sostenido. De acuerdo con datos recientes del Banco Central, los depósitos privados en moneda extranjera alcanzaron niveles récord, impulsados por el blanqueo de capitales y la búsqueda de resguardo frente a la incertidumbre económica.
Desde el mercado financiero advierten que el contexto obliga a los ahorristas a prestar mayor atención a la educación financiera y a analizar nuevas herramientas de inversión para evitar que la inflación erosione sus ingresos y ahorros.
El debate sobre el futuro del plazo fijo se instaló con fuerza en 2026, en medio de un escenario económico donde las tasas reales negativas, la desaceleración parcial de la inflación y las nuevas estrategias del Banco Central modificaron las reglas tradicionales del ahorro en Argentina.