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El peronismo se impone en Buenos Aires y redefine el mapa político nacional

Con más de 13 puntos de ventaja sobre La Libertad Avanza, Axel Kicillof se posiciona como el gran referente opositor para 2027.

El peronismo se impone en Buenos Aires y redefine el mapa político nacional

Con más de 13 puntos de ventaja sobre La Libertad Avanza, Axel Kicillof se posiciona como el gran referente opositor para 2027.

El peronismo obtuvo este domingo una victoria contundente e irreversible en la provincia de Buenos Aires y dejó a Axel Kicillof como el gran ganador de la jornada electoral. Con el sello Fuerza Patria, el gobernador bonaerense impuso su estrategia, logró imponerse con holgura en la primera y tercera sección electoral —que concentran casi el 60% de los 14 millones de votantes habilitados— y amplió su dominio en la segunda, cuarta, séptima y octava.

Con el total provincial, Fuerza Patria sacó más de 13 puntos de diferencia sobre La Libertad Avanza, que apenas pudo retener la quinta y sexta sección.

El triunfo de Kicillof

La victoria no solo consolida el liderazgo de Kicillof en el distrito más poblado del país, sino que lo proyecta como principal referente opositor y lo posiciona en la carrera presidencial hacia 2027. El mandatario había desafiado a la dirigencia tradicional y a sectores del kirchnerismo con su decisión de desdoblar la elección, y los resultados confirmaron su acierto.

En su entorno se espera un discurso con fuerte tono nacional, rodeado de su gabinete, que marcará el inicio de su estrategia de proyección federal.

El derrumbe libertario

El gobierno libertario, en cambio, sufrió una derrota categórica. La Casa Rosada, que en las últimas semanas había moderado expectativas, no anticipó una diferencia tan amplia. En el búnker de Gonnet, la palabra más repetida fue “paliza” y comenzaron los pedidos de explicaciones.

Los principales señalados fueron Martín Menem —titular de la Cámara de Diputados— y Eduardo “Lule” Menem, subsecretario de Gestión Institucional. Ambos ya venían cuestionados por el escándalo de las escuchas que involucró a Diego Spagnuolo y por una estrategia electoral que dejó heridas abiertas en el oficialismo.

A ello se sumaron errores estratégicos: candidaturas débiles, la alta exposición de influencers con un discurso confrontativo y la falta de acuerdos con gobiernos locales, como ocurrió en Corrientes, donde el oficialismo quedó en soledad.

Un revés con consecuencias

El contraste es profundo: mientras el oficialismo nacional exhibirá como consuelo el incremento de bancas en la Legislatura bonaerense, internamente la derrota abre interrogantes sobre el rumbo político y el peso de los sectores más duros.

La gestión libertaria logró avances en materia económica —inflación en descenso y caída de la pobreza—, pero esos logros conviven con críticas por falta de política social y medidas que golpearon a jubilados, personas con discapacidad y estudiantes universitarios.

Un nuevo mapa político

La contundencia de la victoria peronista en Buenos Aires reconfigura el tablero político nacional. Kicillof, fortalecido, se instala como la principal figura de la oposición y comienza a perfilar un proyecto presidencial para 2027.

Mientras tanto, en la Casa Rosada, la derrota abre un ciclo de tensiones internas y una certeza: la necesidad de redefinir la estrategia antes de que la pérdida de respaldo se transforme en crisis de gobernabilidad.

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