
Asado para diputados, miseria para jubilados
El Presidente celebró con un banquete a los ඟ héroes" que bloquearon la reforma previsional, mientras los jubilados protestaban por su derecho a una vida digna.
En un gesto que dejó a muchos boquiabiertos, el Presidente organizó un exclusivo asado en la Quinta de Olivos para agasajar a los legisladores que respaldaron el veto a la reforma previsional. Mientras adentro se disfrutaba de la carne, afuera una jubilada de cabello blanco sostenía un cartel que resumía la indignación de miles: "Asado para los diputados, pan y agua para los jubilados".
La lista de invitados incluyó a los diputados del bloque de La Libertad Avanza, del PRO y al radical Mariano Campero, quien decidió asistir pese a la controversia en su partido. Campero, junto con otros radicales, cambió su voto a último momento, permitiendo que el veto avanzara, lo que resultó en la suspensión de varios de ellos por la Convención Nacional de la UCR. Sin embargo, Campero fue el único que optó por compartir la mesa presidencial.
El evento, que aún continuaba al cierre de esta edición, tenía como principal objetivo celebrar el veto a la ley de movilidad jubilatoria, que hubiese representado un aumento de alrededor de $15,000 para los jubilados. Irónicamente, el costo del asado por comensal fue de $20,000, un dato que no pasó desapercibido entre los manifestantes. "Es una burla", expresó con lágrimas en los ojos una jubilada que viajó desde Tres de Febrero para protestar. "No podemos comprar ni medicamentos, y ellos festejan comiendo asado".
El vocero presidencial, Manuel Adorni, intentó suavizar las críticas asegurando que cada diputado pagaría su plato. "El costo de la cena será de $20,000 por persona y lo abonaremos con tarjeta de débito", bromeó en sus redes sociales. Sin embargo, la explicación no fue suficiente para calmar la indignación de quienes se manifestaron en las afueras de la residencia.
Durante la noche, más allá de las risas y las ensaladas traídas por algunos de los asistentes como muestra de camaradería, Javier Milei apuntó a un objetivo más ambicioso: asegurar los "87 héroes", como llamó a los legisladores que lo acompañaron, para futuros vetos que ya prometió, incluido el de la ley de financiamiento universitario.
Los diputados de La Libertad Avanza llegaron a la residencia en combis oficiales, las mismas que habían utilizado previamente para visitar a los genocidas en el penal de Ezeiza. Entre los asistentes se encontraban figuras cercanas a Mauricio Macri, como Martín Yeza, mientras María Eugenia Vidal defendía la necesidad de encuentros "sin gritos ni descalificaciones".
Mientras tanto, los jubilados seguían golpeando sus cacerolas afuera, incapaces de comprender cómo, en medio de una crisis que ellos padecen día a día, los que deberían representarlos prefieren celebrarse a sí mismos.
El contraste no podría haber sido más brutal: dentro, asado y risas; fuera, hambre y desesperación.