
Argentina firma un acuerdo histórico con EE.UU. y reconfigura el mapa comercial regional
El gobierno logró excepciones al Arancel Externo Común y profundiza la crisis de integración regional.
En un movimiento que sacude el tablero regional, el gobierno argentino anunció este jueves la firma de un amplio acuerdo comercial con Estados Unidos, marcando un hito en la política exterior del presidente Javier Milei y generando un fuerte impacto en la ya debilitada estructura del Mercosur.
El anuncio fue realizado tras una jornada de intensas negociaciones encabezadas por el canciller Pablo Quirno, quien cerró los detalles de un pacto que se venía gestando desde hace meses. El acuerdo contempla una apertura significativa del mercado argentino a bienes estadounidenses en sectores clave como el farmacéutico, automotriz y agroindustrial.
La concreción del tratado se da en el marco de una renovada alianza entre Buenos Aires y Washington, que incluye un paquete de asistencia financiera por parte de la administración de Donald Trump, compuesto por una línea de swap y compra de deuda. Este respaldo económico ha sido interpretado como una señal del nuevo enfoque geopolítico de la Casa Blanca en América Latina, basado en una lógica de premios y castigos.
El presidente Milei ya había anticipado en julio su intención de avanzar con el acuerdo, incluso sin el aval del Mercosur. “Emprenderemos el camino de la libertad, y lo haremos acompañados o solos, porque Argentina no puede esperar”, había declarado entonces.
Para sortear las restricciones del bloque, Argentina logró negociar con Brasil un listado de más de 150 excepciones al Arancel Externo Común (AEC), de las cuales 50 son de carácter temporario. Esta flexibilidad fue clave para destrabar el acuerdo con Estados Unidos y, a su vez, facilitó el respaldo argentino al tratado entre el Mercosur y la EFTA (Suiza, Islandia, Liechtenstein y Noruega), impulsado por el presidente brasileño Lula da Silva.
Sin embargo, la maniobra generó preocupación en otros socios del bloque. En Uruguay, el gobierno de Yamandú Orsi expresó inquietud por el impacto que el acuerdo podría tener sobre las exportaciones uruguayas, especialmente considerando que ese país ha enfrentado trabas internas del Mercosur en su intento de firmar un tratado de libre comercio con China.
La creciente asimetría en la apertura comercial dentro del bloque vuelve a poner en discusión su viabilidad. Mientras Uruguay y Paraguay reclaman mayor flexibilidad para negociar acuerdos bilaterales, Argentina —ahora alineada con esa postura— se aleja del tradicional eje de contención que compartía con Brasil.
El giro estratégico del gobierno libertario argentino refuerza las tensiones internas del Mercosur, que sigue sin resolver los cuestionamientos a su estructura y funcionamiento. En su primera cumbre como presidente pro témpore del bloque, Milei fue categórico: “Todo lo que sea para romper, me encanta”.